Yo

Todo lo que encuentre aquí es una extensión de quien soy. ¿Pero quién soy?

No creo ser muy diferente a usted, visitante imaginario. A pesar de que probablemente tengamos edades diferentes, vivamos en lugares distintos, tengamos diferentes trabajos y aficiones… la esencia es la misma. Mi nombre es Blanco, César Blanco. Pero ese sólo es un nombre. Habito en algún lugar de la Ciudad de México y estudio Filosofía.

A pesar de esto, creo que el nombre de una persona, su edad y su lugar de orígen no deberían de ser lo más importante para saber quién es una persona. Son los pensamientos los que realmente nos identifican: Lo que creemos, lo que nos gusta, lo que sabemos… y lo que no.

Una descripción común: No me gusta ver fútbol. La televisión sólo me agrada para películas. No fumo. Me gusta aquello que se ve espontáneo o sincero, como la amistad, los árboles y… las mujeres; son perfectas. Todas. No me apasionan los autos. Siempre he tenido un leve presentimiento de que moriré por uno.

Quizá ya haya encontrado diferencias entre usted y yo; pero si usted tambipen piensa que lo que una persona realmente es va más allá de todo esto, quizá podamos darnos cuenta de que nos parecemos más de lo que parece:

De vez en cuando me gusta caminar despacio. Y así, caminando, esporádicamente mirar sobre mi hombro. A veces me pregunto por qué en ocasiones uno dice una palabra o frase en voz alta sin darse cuenta, como si no estuviera solo. Cuando escucho palabras que se pronuncian de ésta forma, siempre quiero recordarlas como si tuvieran una importancia especial, pero siempre termino olvidándolas. ¿Le ha pasado que mientras se dirige a algún lugar, alguien más parece caminar hacia el mismo lugar? Quizá no se conozcan, quizá no se vuelvan a ver; pero inevitablemente, se acompañan. Creo que los lugares que uno puede conocer son más interesantes cuando uno no se ha propuesto visitarlos. Tengo curiosidad por saber qué pasa cuando uno muere. ¿Existe algo después, o la consciencia de uno solo desaparece? Cuando llueve, algo dentro de mí desea correr y saltar en los charcos, pero no lo hago, no sé por qué. No me gustan los tiempos en que vivimos. La gente parece descorazonada, y piensan mucho en el dinero… bueno, yo también, creo… ¡Pero intento que no! Amo los detalles pequeños pero importantes: una gota que se resiste a dejarse caer, una hoja seca, una sonrisa espontánea en un extraño absorto en sus recuerdos, ¿Te has fijado bien en la nuca de una mujer, en ese breve instante mientras se amarra el cabello? Es mi cosa favorita en todo el mundo, y está ahí, en cualquier parte, en cualquier momento. Me gusta recordar que estoy vivo, especialmente en las noches. Vivir y vivir ahora y decir “melancolía” (me-lán-colía…). A veces pienso que me hubiera gustado vivir en otras épocas, conocer a sus personas, vivir sus situaciones… pero luego pienso que aunque el mundo pueda parecer muy diferente, sigue siendo el mismo mundo, ¿no?

Estoy cansado de tener necesidades. Tú sabes: Dormir, comer, ir al baño… lo evitaría si pudiera, en serio. Pero así es la vida. Esa es la forma en la que sobrevivimos a nosotros mismos, es esto en lo que gastamos el tiempo de nuestras vidas. Pero… ¿Sólo quiero sobrevivir? No… Me gustan las diferencias. Quizá algún día pueda irme, llegar lo más lejos posible, y encontrar un buen lugar donde me sienta cómodo para vivir libre en la naturaleza. Sí… seguramente no me iría muy bien.

No, sólo debemos hacer las cosas mejor, empezando desde ahora. ¿Y qué es lo que yo hago? ¿Qué me gusta hacer? ¡Me gusta escribir! ¡Pintar! ¡Tomar fotografías! ¡Componer música! ¡Crear videos! ¿Y qué se hace con eso? ¡TODO es posible! Puedes darle vida a las cosas. Escoger el final de cada historia. Se puede hacer de éste, un mundo mejor; hacer cosas realmente buenas, que a las personas les guste, arte con referencias y mensajes que digan: ¡Debemos recordar ser nosotros mismos, ser inteligentes, y pensar más en el futuro que en el pasado!

Ya veremos que pasa. Al final, todo es posible.

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